El mundo de la educación y de los negocios se está montando en el tren del Mindfulness. Pero tal vez usted no había oído sobre esta práctica que está respaldada por múltiples estudios científicos y milenios de tradición. La evidencia está en el cerebro, la práctica diaria de la atención al momento presente cambia las conexiones e intercambio de información dentro de nuestro cerebro, lo hace de tal manera que cualquier persona, no importa su estatus social, nivel de educación, locación geográfica, puede beneficiarse de la práctica.
La escuela de medicina de la Universidad de Harvard ha llevado a cabo múltiples estudios y lo ha incorporado en cursos y programas para estudiantes de medicina, profesores y público en general.
En un estudio, después que los sujetos participaron en el programa estándar de ocho horas, se observaron aumentos significativos en la densidad de su materia gris.
En los años posteriores, otros laboratorios de neurociencia de todo el mundo también han investigado formas en que la meditación, una forma clave de practicar la atención plena, cambia el cerebro.
Este año, un equipo de científicos de la Universidad de British Columbia y la Universidad Tecnológica de Chemnitz recopliaron los datos de más de 20 estudios para determinar que áreas del cerebro se ven afectadas de manera consistente.
Se identificaron ocho regiones diferentes, pero cabe resaltar dos áreas de interés para los profesionales de negocios:
La primera es el cortex cíngulo anterior, una estructura situada en el interior de la frente, detrás del lóbulo frontal del cerebro. Está región se asocia con la autorregulación, es decir, la capacidad de dirigir la atención y el comportamiento de forma deliberada, suprimir las respuestas inapropiadas y el cambio flexible de tareas.

Las personas con daño a esta área del cerebro muestran impulsividad y agresión sin control, y aquellos con conexiones deterioradas entre esta y otras regiones cerebrales tienen un desempeño pobre en pruebas de flexibilidad mental: mantienen estrategias ineficaces de resolución de problemas en lugar de adaptar su comportamiento. Meditadores, por otro lado, demuestran un desempeño superior en las pruebas de autorregulación, resistir las distracciones y hacer respuestas correctas con más frecuencia que los no meditadores. Además de la autorregulación, está asociado con el aprendizaje de la experiencia pasada para apoyar la toma de decisiones óptima. Los científicos señalan que el está área puede ser particularmente importante frente a condiciones inciertas y de rápido cambio.

La segunda región del cerebro que queremos destacar es el hipocampo, una región que mostró mayores cantidades de materia gris en los cerebros de los participantes del programa de atención plena de 2011 de la Universidad de Harvard. Esta área en forma de caballito de mar está enterrada dentro del templo a cada lado del cerebro y es parte del sistema límbico, un conjunto de estructuras internas asociadas con la emoción y la memoria. Está cubierto de receptores para la hormona del estrés cortisol, y los estudios han demostrado que puede ser dañado por el estrés crónico, contribuyendo a una espiral dañina en el cuerpo. De hecho, las personas con trastornos relacionados con el estrés como depresión y estrés post-traumático tienden a tener un hipocampo más pequeño. Todo esto señala la importancia de este área cerebral en la resiliencia, otra habilidad clave en el actual mundo empresarial de alta demanda.

Estos hallazgos son sólo el comienzo de la historia. Los neurocientíficos también han demostrado que practicar la atención plena afecta las áreas cerebrales relacionadas con la percepción, la conciencia corporal, la tolerancia al dolor, la regulación emocional, la introspección, el pensamiento complejo y el sentido del yo. Si bien se necesita más investigación para documentar estos cambios con el tiempo y para comprender los mecanismos subyacentes, la evidencia convergente es convincente.

La atención plena ya no debe considerarse una "moda" para los ejecutivos. Es un "imprescindible": una manera de mantener nuestro cerebro sano, de apoyar la autorregulación y la capacidad de tomar decisiones efectivas, y de protegernos del estrés tóxico. Puede ser integrado en la vida religiosa o espiritual de uno, o practicado como una forma de entrenamiento mental secular. Cuando nos sentamos, tomamos aliento y nos comprometemos a ser conscientes, particularmente cuando nos reunimos con otros que están haciendo lo mismo, tenemos el potencial de ser cambiados.
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